Quieres aprovechar la energía del sol, pero no tienes tejado, vives en un piso o estás de alquiler. Para ti se inventaron las comunidades solares: te «enchufas» a unas placas que están en otro tejado del barrio y pagas menos luz sin hacer obras ni invertir en una instalación.
En los últimos meses han aparecido ofertas de grandes compañías, cooperativas y empresas especializadas, y la ley acaba de ampliar la distancia a la que puedes estar de las placas. En esta guía te explicamos cómo funcionan de verdad en España, qué opciones hay en Euskadi, qué mirar antes de apuntarte y cuándo te compensa más poner tus propias placas.
¿Qué es una comunidad solar?
Una comunidad solar es una instalación de placas solares cuya energía se reparte entre varios consumidores que están cerca de ella, aunque no vivan en el mismo edificio. Las placas suelen estar en una cubierta grande (una nave, un polideportivo, un estadio, un edificio de viviendas) y los participantes reciben una parte de lo que producen.
Legalmente, en España es una forma de autoconsumo colectivo a través de la red: la energía no viaja por un cable propio hasta tu casa, sino por la red de distribución, y la distribuidora descuenta de tu factura la parte que te corresponde. Por eso no hay que tocar la instalación eléctrica de tu vivienda.
Una comunidad solar no es lo mismo que poner placas en el tejado de tu comunidad de vecinos. En la comunidad solar te unes a una instalación que ya existe y que gestiona otro; en tu edificio, la instalación es vuestra. Si es tu caso, te lo contamos en nuestra página de placas solares para comunidades de vecinos.
¿Cómo funciona, paso a paso?
- Alguien pone el tejado. Un vecino, una empresa o una entidad cede su cubierta. Normalmente recibe a cambio una compensación o un descuento.
- Una empresa o cooperativa instala y mantiene las placas. Tú no inviertes en equipos ni te ocupas del mantenimiento.
- Te apuntas si estás dentro de la distancia permitida. Se comprueba con tu dirección o tu código postal.
- La energía se reparte con unos coeficientes. Cada participante tiene asignado un porcentaje de la producción, que se comunica a la distribuidora. Desde la última reforma existe además la figura del gestor de autoconsumo, que se encarga de organizar ese reparto.
- Ves el ahorro en tu factura. La energía que te corresponde se descuenta de tu consumo, y la que no aprovechas en el momento se compensa como excedente.
Según el modelo, pagas una cuota mensual por tu parte de la instalación, una aportación inicial (en las cooperativas) o nada por adelantado y recibes un descuento.
¿A qué distancia puedo estar de las placas?
Es la pregunta más habitual. Hasta ahora, en el autoconsumo colectivo a través de la red, los consumidores tenían que estar a un máximo de 2 kilómetros de la instalación. El Real Decreto-ley 7/2026, de marzo de este año, ha ampliado esa distancia a 5 kilómetros, lo que permite crear comunidades a escala de barrio, de municipio o de polígono industrial.
Cada empresa aplica sus propias condiciones, y algunas siguen trabajando con radios más pequeños, así que comprueba siempre la distancia concreta de la comunidad a la que te quieres unir.
Tipos de comunidades solares: qué opciones hay en Euskadi
Las de las grandes compañías
Iberdrola tiene más de 700 «Comunidades Solares» en España y en 2026 ha anunciado nuevas comunidades en Bizkaia. En su modelo, las placas están en el tejado de un vecino que hace de «anfitrión», tú no inviertes en la instalación, pagas una cuota y la compañía calcula un ahorro de alrededor del 30% para un hogar medio. No tiene permanencia y ofrece una garantía de ahorro: si al cabo de un año has ahorrado menos de lo que has pagado, te devuelve la diferencia. Las condiciones cambian a menudo, así que revísalas en el momento de apuntarte.
Las comunidades energéticas de barrio: el caso de San Mamés
En 2021 se puso en marcha en Bilbao la comunidad energética TEK Athletic, con 369 paneles (unos 120 kWp) sobre la cubierta del estadio de San Mamés. La gestiona Edinor, una filial de Petronor, y está pensada para los vecinos y comercios del entorno del estadio. Según sus promotores, la planta cubre alrededor de una cuarta parte del consumo de sus socios, que pueden ahorrar hasta un 25% en la factura.
Las cooperativas Ekiola
Las Ekiola son cooperativas energéticas impulsadas por el Gobierno Vasco, a través del EVE, junto con la ingeniería Krean. La primera nació en Azpeitia en 2021 y ya hay una decena en Euskadi, como las de Lea Artibai, Mendialdea, Lautada o Gorbeialdea. Aquí los vecinos son socios y propietarios de un parque solar cercano: en la última, Ekiola Aiara, la aportación ronda los 1.900 € para un consumidor tipo de 2.200 kWh al año, y la energía sale a unos 30 €/MWh el primer año (sin peajes ni impuestos), con una vida útil prevista de 30 años.
Empresas especializadas y «autoconsumo remoto»
Hay también empresas que ofrecen comprar o alquilar paneles en un parque solar que puede estar lejos de tu casa y te aplican el ahorro a través de su propia comercializadora. Una de ellas, de hecho, se llama Comunidad Solar, y por eso muchas búsquedas de «comunidad solar opiniones» se refieren a esa marca. En este tipo de ofertas conviene leer con calma cómo se calcula el precio y si tienes que contratar la luz con ellos.
Qué mirar antes de apuntarte a una comunidad solar
Más allá de las opiniones de otros usuarios, estas son las preguntas que te recomendamos hacer antes de firmar:
- Cuánto ahorras de verdad: pide el cálculo con tu consumo real, no con el de un hogar medio, y comprueba si el porcentaje se refiere a toda la factura o solo al término de energía.
- Qué pagas y cómo: cuota mensual, aportación inicial o ninguna de las dos. Suma lo que pagarás en un año y compáralo con el ahorro.
- Permanencia y penalizaciones: si puedes darte de baja cuando quieras y en qué condiciones.
- Comercializadora: si te obliga a contratar la luz con una compañía concreta y a qué precio.
- Distancia y disponibilidad: si tu dirección entra en el radio y si hay plazas libres o una lista de espera.
- Qué pasa si te mudas: si puedes llevarte tu participación, traspasarla o recuperar tu aportación.
Ventajas y desventajas de una comunidad solar
| Ventajas | Desventajas |
|---|---|
| No necesitas tejado ni obras: sirve para pisos e inquilinos. | Ahorras menos que con una instalación propia: en los ejemplos que citamos, en torno a un 25-30%. |
| Inversión baja o nula, según el modelo. | Dependes de la empresa o cooperativa que gestiona la instalación. |
| El mantenimiento no es cosa tuya. | Puede haber lista de espera o no haber ninguna comunidad cerca de tu casa. |
| En la mayoría de casos puedes darte de baja con facilidad. | Algunas ofertas te atan a una comercializadora concreta. |
¿Comunidad solar o placas solares propias?
La respuesta corta: si tienes un tejado donde poner placas, casi siempre te compensa más una instalación propia. Una comunidad solar suele cubrir solo una parte de tu consumo, mientras que tus propias placas pueden producir tanto como gastas en un año.
En Bizkaia, cada kWp instalado produce unos 1.100-1.150 kWh al año, y una instalación típica de vivienda suele amortizarse en torno a 10 años sin ayudas, con una vida útil de 25-30 años. A partir de ahí, la energía que producen tus placas es prácticamente gratis. Lo explicamos con números en nuestra guía de amortización de placas solares en Euskadi, y si quieres saber qué tamaño necesitarías, en ¿cuántas placas solares necesito?
La comunidad solar tiene más sentido cuando:
- Vives de alquiler o piensas mudarte en pocos años.
- Vives en un piso y tu comunidad de vecinos no quiere o no puede instalar placas. Antes de descartarlo, mira si se pueden instalar placas solares en tu piso.
- Tu tejado no es apto, por sombras, orientación o falta de espacio.
El consejo de Heko: antes de apuntarte a una comunidad solar, comprueba si tu vivienda o tu edificio pueden tener su propia instalación. Si se puede, el ahorro a largo plazo suele ser bastante mayor. Y si no, la comunidad solar es una buena forma de empezar a ahorrar sin obras.
Preguntas frecuentes sobre comunidades solares
¿Puedo unirme si vivo de alquiler?
En la mayoría de modelos, sí: como no hay que hacer obras en tu vivienda, basta con ser el titular del contrato de luz. Comprueba las condiciones de cada oferta.
¿Qué pasa si me mudo?
Depende del modelo. En las ofertas de suscripción sin permanencia, normalmente te das de baja sin coste; en las cooperativas, tendrás que ver si puedes traspasar tu participación o recuperar tu aportación. Y si te mudas fuera del radio de la instalación, dejarás de poder participar.
¿Puedo ceder mi tejado a una comunidad solar?
Sí. Varias compañías buscan tejados para instalar placas y repartir la energía entre los vecinos, y el propietario recibe una compensación. Si tienes un tejado grande, te conviene comparar esa opción con una instalación propia, que te permite aprovechar toda la producción. Te lo calculamos sin compromiso.
¿Una comunidad solar es lo mismo que una comunidad energética?
No exactamente. «Comunidad solar» se usa sobre todo para las ofertas de compañías y empresas. Una comunidad energética es una entidad propia, normalmente una cooperativa o asociación de vecinos, empresas o ayuntamientos, que produce y comparte energía renovable, como las Ekiola.
Conclusión: una buena opción cuando no puedes tener tus propias placas
Las comunidades solares han acercado la energía solar a quienes no tienen tejado, y en Euskadi ya hay opciones de todo tipo: de grandes compañías, de barrio y cooperativas. Ahorras menos que con una instalación propia, pero sin obras y con poca o ninguna inversión.
Si tienes tejado, o crees que tu comunidad de vecinos podría tener su propia instalación, en Heko Energías, especialistas en instalación de placas solares en todo Euskadi, estudiamos tu caso y te decimos qué te compensa más. El estudio es gratuito y sin compromiso: contacta con nosotros.


