Suelo radiante y placas solares: por qué el emisor decide cuánto ahorras

Salón de una vivienda en Euskadi con suelo radiante y placas solares en el tejado, climatizada con aerotermia

Es una de las preguntas que más nos llegan desde que la aerotermia se ha puesto de moda: «¿puedo calentar la casa con las placas solares?». Y la respuesta honesta incomoda un poco, porque el mes que más calefacción necesitas es justo el mes que menos produce tu tejado.

Pero eso no significa que no se pueda. Significa que la pregunta está mal formulada. Lo que de verdad decide cuánto de tu calefacción puede cubrir el sol no son las placas: es el emisor que tengas dentro de casa. Y ahí es donde entra el suelo radiante. Te lo explicamos con números.

La cadena real: placas, aerotermia y suelo radiante

Las placas solares no calientan agua ni aire. Producen electricidad. Para que esa electricidad se convierta en calor hace falta un generador en medio, y hoy ese generador suele ser una bomba de calor: aerotermia, o geotermia si el terreno acompaña.

La cadena queda así:

  1. Las placas producen electricidad y la vuelcan a tu cuadro.
  2. La aerotermia coge esa electricidad y la usa para mover calor del aire exterior al interior.
  3. El emisor —radiadores o suelo radiante— reparte ese calor por la casa.

El paso tres parece el más tonto de los tres. Es el que más dinero mueve.

Por qué el emisor decide cuánto ahorras

Una bomba de calor no rinde siempre igual. Su rendimiento se mide con el COP: cuántos kWh de calor entrega por cada kWh de electricidad que consume. Un COP de 4 significa que por cada kilovatio que le das, te devuelve cuatro.

Y ese COP depende directísimamente de a qué temperatura le pidas el agua. Cuanto más caliente la quieras, más le cuesta y peor rinde:

EmisorTemperatura de impulsiónCOP orientativo
Radiador tradicional de hierro60–70 °C~2,5
Radiador de baja temperatura45–50 °C~3,5
Suelo radiante30–40 °C~4 – 4,5

Son valores orientativos: dependen del equipo, del aislamiento de la casa y de la temperatura que haga fuera. Pero la dirección no falla nunca.

Traducido: la misma aerotermia, en la misma casa, puede consumir casi el doble de electricidad si la conectas a radiadores viejos en lugar de a suelo radiante.

Y ahí está el nexo con tu tejado. Si tu calefacción necesita la mitad de electricidad, la producción de tus placas cubre el doble de proporción. No es que el suelo radiante «funcione con placas»: es que reduce tanto el consumo del sistema que lo pone al alcance de lo que tu instalación produce.

El problema del invierno, dicho sin adornos

Aquí es donde muchas webs del sector pasan de puntillas, así que vamos al grano: en diciembre y enero tu instalación produce una fracción de lo que produce en julio. Menos horas de sol, sol más bajo y el cielo que tenemos en la cornisa. Si lo quieres ver mes a mes, lo desglosamos en el artículo sobre la producción de energía solar en Euskadi mes a mes.

Así que no: en pleno enero, tus placas no van a mover la calefacción a pleno rendimiento. Quien te diga lo contrario te está vendiendo algo.

Lo que sí ocurre es que el balance no se hace por días, se hace por años. Los excedentes que generas de abril a septiembre, cuando la casa no pide calefacción y el tejado va sobrado, se compensan en tu factura o se acumulan como saldo. Es la lógica de la batería virtual: una hucha de saldo que llenas en verano y gastas en invierno.

Con un sistema de baja temperatura ese equilibrio cuadra mucho mejor, sencillamente porque hay menos consumo que cubrir en la parte mala del año.

¿Y si ya tengo radiadores?

No hay que dramatizar: una aerotermia con radiadores sigue siendo mejor que una caldera de gasóleo. Lo que pasa es que estás dejando rendimiento sobre la mesa.

Hay tres caminos, de menos a más obra:

  • Mantener los radiadores y sobredimensionarlos. Más superficie de emisión permite bajar la temperatura de impulsión sin pasar frío. Mejora el COP sin levantar el suelo.
  • Suelo radiante solo en la zona de día. Salón y cocina, que es donde se hace la vida, y radiadores en el resto. Obra parcial y buena parte del beneficio.
  • Suelo radiante en toda la vivienda. Lo lógico en obra nueva o en una reforma integral, donde ya vas a tocar los suelos de todas formas.

El consejo de Heko: si estás pensando en reformar y además te ronda la idea de poner placas, hazlo en este orden: primero decide el emisor, luego el generador y al final dimensiona el tejado. Al revés, acabas con una instalación fotovoltaica calculada para un consumo que después cambia.

¿Cuándo sale a cuenta y cuándo no?

Circuitos de suelo radiante instalados sobre panel aislante en una reforma de vivienda

Seamos claros, porque no es para todo el mundo.

Sale a cuenta si: estás en obra nueva o reforma integral y los suelos se van a levantar igual; tu casa tiene un aislamiento decente; vas a vivir en ella muchos años; y quieres además refrescar en verano, porque el mismo circuito puede hacerlo.

No lo fuerces si: la vivienda está mal aislada —primero se aísla, luego se climatiza, nunca al revés—; los techos son justos y perder tres o cuatro centímetros de altura es un problema; o si la obra no está prevista y habría que romper la casa entera solo para esto.

En ese último caso, la combinación que sí tiene sentido inmediato es aerotermia con los emisores que ya tengas, apoyada en fotovoltaica. La contamos entera en el artículo sobre aerotermia y placas solares.

Preguntas frecuentes

¿Necesito placas solares para poner suelo radiante?

No. El suelo radiante funciona con cualquier generador: aerotermia, geotermia, caldera de gas o de biomasa. Las placas no son un requisito, son lo que abarata la factura del sistema una vez montado.

¿Cuántos paneles necesito para mover la aerotermia?

Depende del consumo real de tu casa, no de una tabla. Como orden de magnitud, una vivienda unifamiliar en Euskadi con aerotermia suele necesitar una instalación bastante mayor que una casa con gas, porque toda la calefacción pasa a ser eléctrica. La única forma seria de saberlo es mirar tus facturas y tu cubierta.

¿El suelo radiante tarda mucho en calentar?

Sí, tiene inercia: no es un sistema de encender y apagar. Se trabaja a temperatura estable durante todo el día, y esa constancia es precisamente lo que le viene bien a una bomba de calor y a una instalación solar, porque evita los picos.

¿Puedo aprovechar las ayudas del EVE para todo el conjunto?

Las convocatorias de fotovoltaica y las de climatización eficiente son distintas y tienen sus propios plazos y requisitos. Nosotros revisamos qué encaja en cada caso y nos encargamos del trámite; conviene mirarlo antes de ejecutar nada, porque casi todas exigen no haber empezado la instalación al solicitarla.

En resumen: el suelo lo cambia todo

Las placas solares no calientan tu casa. Lo que hacen es abaratar la electricidad que consume el sistema que sí la calienta. Y cuanto más eficiente sea ese sistema, más lejos llega cada kilovatio que produce tu tejado. Por eso el emisor no es un detalle de la reforma: es lo que decide la rentabilidad de todo lo demás.

En Heko Energías montamos las tres piezas —suelo radiante, aerotermia y fotovoltaica— y las calculamos juntas, que es la única manera de que los números cuadren. Miramos tu vivienda, tus facturas y lo que tengas previsto reformar, y te decimos qué combinación tiene sentido y cuál no. El estudio energético es gratuito y sin compromiso.

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